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El Caribe pierde una joya, y el Mundo sus oídos

Dr. José Rubiera
23 December 2020 12:16pm

El pasado 1 de diciembre a las 7:55 am, Hora local, (11:55 UTC) se desplomó la plataforma de 815 toneladas de peso del Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico: y en su caída, desde una altura de 140 metros, destruyó el gigantesco disco reflector de 300 metros de ancho que tenía debajo. Dicha plataforma estaba suspendida sobre el disco a partir de cables que se extendían desde tres torres, quedando sobre el disco reflector de señales.

Terminaba así la maravilla científica que tuvo su origen 57 años atrás, y se cumplía una tragedia anunciada. Pocas semanas antes del suceso, la Fundación Nacional de las Ciencias de los EE.UU. había notificado que el observatorio sería cerrado por la precariedad de su estado constructivo.

Estado de la Parábola
Estado en que quedó la parábola el 1º de diciembre de 2020 al caerle encima la parte central de la antena. (foto: NCF)

 

El 20 de septiembre de 2017, el Huracán MARÍA, uno de los célebres de la Temporada Ciclónica de ese año, categoría 4, que devastó a Puerto rico y ocasionó cientos de muertes, dejando a la isla sin electricidad durante meses, causó serios daños en la estructura de la antena. La electricidad volvió a Arecibo el 9 de diciembre de ese año, pero una pieza de la estructura había caído sobre el disco de la antena y la perforó.

Dos meses después, en febrero de 2018, se destinó un presupuesto de $16.3 millones de dólares estadounidenses para aliviar la situación del Observatorio, sin embargo, no fue suficiente.

A fines del pasado agosto, la Tormenta Tropical LAURA continuó con el daño ya previamente ocasionado y puso a la instalación en un modo precario.

Otra imagen del desastre (foto: NCF)
Otra imagen del desastre (foto: NCF)

 

Tuve la oportunidad de visitar el observatorio de Arecibo hace poco más de diez años. Era una estructura impresionante. Allí laboraban científicos de Puerto Rico y de los Estados Unidos, hombres de alta capacidad, muy consagrados y amantes de lo que hacían. Conversé con varios de ellos y me explicaron en detalle acerca de los proyectos de investigación que se estaban ejecutando. Trabajaban las 24 horas del día por turnos, en equipos de trabajo, al igual que se hace en meteorología.

Hay que decir que, a pesar de la edad que ya tenía la instalación, en los momentos en que visité el observatorio funcionaba perfectamente, y así pude apreciarlo, haciendo aportes importantes al conocimiento del espacio interestelar.

Vista aérea del Observatorio
Vista aérea del Observatorio Radioastronómico de Arecibo (foto: NCF)

 

Sensores
Sensores principales de la antena, sostenido por cables desde tres torres de concreto. Fue la parte de la estructura que se desplomó sobre el disco el pasado 1º de diciembre. (foto: NCF)

 

Su nombre pudiera llevar a algunos a pensar en un observatorio astronómico que tiene que funcionar de noche, en cambio, el de Arecibo, era realmente radioastronómico. Lo que hacía, a través de su gran antena y de los equipos que tenía instalados, era escuchar las “voces” del universo, las ondas de radiofrecuencia que son emitidas desde remotas zonas del espacio interestelar.

Hace medio siglo, los científicos buscaban un lugar para instalar un radiotelescopio que estuviera cercano al Ecuador terrestre, pues de esa manera podrían observarse la actividad radioeléctrica de los planetas, probar la naturaleza de la ionosfera terrestre, así como “escuchar” las diferentes señales de radiofrecuencia emitidas desde el Universo. Su construcción se realizó tomando en cuenta un valle natural de piedra caliza que le dio una geometría natural en la que fue erigido el disco de la antena.

El disco, o antena reflectora, tenía 305 metros de diámetro, una profundidad de 51 metros y cubría un área de 81 000 metros cuadrados. Una plataforma triangular (la que colapsó sobre el disco el 1 de diciembre de este año) quedaba a 137 metros por encima del disco, y estaba suspendida por cables desde tres torres de concreto (una d ellas fue la que finalmente colapsó).

Arecibo fue el mayor radiotelescopio del Mundo hasta 2016, cuando en China se finalizó la construcción de un radiotelescopio con un disco de 503 metros de diámetro, el tamaño de 30 campos de football.

La labor científica desarrollada durante los 57 años de vida del Observatorio de Arecibo, son impresionantes. Además del conocido trabajo radioastronómico, el Observatorio se hizo famoso mundialmente por la gran búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI), especialmente por el mensaje que fue transmitido al Cluster Globular M13 en el año 1974. Fue un mensaje pictórico con información que tardará bastante en llegar a su destino, pues la M13 está a 21 000 años luz de La Tierra. Quiere decir, que este mensaje, viajando a la velocidad de la luz, tardará 21 000 años en llegar al Cúmulo Globular M13, y suponiendo que hubiese vida inteligente y respondieran, su mensaje de vuelta tomaría otros 21 000 años. Es decir, que este quizás poco probable acontecimiento, llegaría a La Tierra en momentos en que suponemos que la Ciencia haya alcanzado niveles muy superiores de desarrollo para la Humanidad.

Esta transmisión, poseía una potencia de 20 trillones de Watts en todas las direcciones, y puede ser captada por cualquier receptor dentro de nuestra galaxia que posea una antena del tamaño de la de Arecibo, debido a la frecuencia radioeléctrica en que se efectuó la emisión.

Sobre esta célebre transmisión radial de 1974, el que fuera Director del Observatorio de Arecibo en 1999, Harold Craft, expresó que, aunque es improbable que este corto mensaje obtenga una respuesta alguna vez, el experimento resultó útil para hacernos pensar un poco sobre las dificultades de la comunicación en el espacio, el tiempo y, presumiblemente, encontrando una amplia brecha cultural.

Pero el Observatorio de Arecibo tenía también la misión de ocuparse de asuntos muy prácticos. Uno de ellos, el buscar asteroides que vayan a transitar cercanos a La Tierra y que posean un posible peligro de impacto en nuestro Planeta. El empleo de técnicas de radar permitía medir, no solo su trayectoria, sino su tamaño, para poder estimar el impacto potencial que podrían ocasionar si no se hacía nada para evitar su choque con nuestro Planeta.

Arecibo fue el mayor radiotelescopio del Mundo hasta 1996, fue también el lugar de muchos descubrimientos importantes de la astronomía durante años, incluyendo las observaciones de las estrellas giratorias conocidas como pulsares que llevaron a la obtención del Premio Nobel de Física en 1993.

Arecibo era también la sede del llamado Laboratorio de Habitabilidad Planetaria de la Universidad de Puerto Rico.  Este grupo sostiene un catálogo de “planetas habitables”, en un esfuerzo para estudiar cierta cantidad de planetas pertenecientes a otros sistemas solares, que estén en la zona habitable, ni demasiado caliente ni demasiado fría, de sus respectivas estrellas, y que por lo tanto pudieran tener vida.

De lo expresado en párrafos anteriores, ha podido apreciarse que el Mundo ha perdido oídos al Universo, pero el área del Caribe, por su parte, ha perdido una joya.

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