Un rincón habanero especial: La Quinta de los Molinos

Cuando un caminante, abrumado por el sol y el bullicio de uno de los barrios capitalinos más populares de la capital, decide recrearse en la tranquilidad del camino que le ofrece la Quinta de los Molinos descubre un lugar donde realizadores de cine han encontrado riquezas naturales para desplegar luces y telas. Dibujando un Robinson Crusoe, donde las bondades de la naturaleza son ilimitadas.
Rincón habanero que debe su nombre a que, por disposición de la real factoría de tabacos, se establecieran los molinos del rey, los que utilizarían la fuerza del agua de la Gran Zanja Real para su funcionamiento, y es entonces que, entre 1800 a 1835, se produce en este sitio tabaco en polvo, producto de gran demanda durante esta época.
Entonces, es un deleite escuchar el lamento del viento y el quejido de árboles veteranos, en este lugar que atesora, no solo variedades de plantas exóticas, arbustos y tres hermosas jóvenes ceibas, que conversan adornando el camino principal, donde antiguamente estuvo el Jardín Botánico de La Habana, el cual, aunque fue fundado en 1817 por la Sociedad Económica Amigos del País, en el terreno que hoy ocupa el Capitolio Nacional, se traslada a la Quinta de los Molinos en el 1839.
De esta primera sede se conservan aun la Casa Amarilla, hermoso chalet construido en la primera mitad del siglo XIX, sede de espacios para diferentes eventos y encuentros entre interesados o amantes de la flora y fauna del archipiélago cubano.
Numerosos sucesos de nuestra historia política, cultural y social se desarrollaron en estos predios, como el traslado de los estudiantes de medicina condenados a prisión en 1871.
Después de terminada la guerra contra España, en la que fuera la Casa de Descanso de los Capitanes Generales, el Generalísimo Máximo Gómez establece su Cuartel General.
Después de 1959, parte de sus terrenos se convierten en la Escuela de Agronomía como facultad de la Universidad de la Habana, donde actualmente reside el Instituto Superior de Ciencias y Tecnologías Aplicadas, adscripto al CITMA.
Por estas razones, en 1981, la Convención Nacional de Monumentos declara a la Quinta de los Molinos como Monumento Nacional.
Actualmente se mantiene en las labores de restauración el Museo Máximo Gómez, y el resto de las áreas ya recuperadas ofrecen a sus visitantes un gran número de posibilidades.
Así hoy este lugar ubicado en la avenida Salvador Allende, entre la avenida Rancho Boyeros y la Calzada de Infanta, en el municipio Plaza de la Revolución, se encuentra la Quinta de los Molinos, un jardín ecológico con especies aromáticas y medicinales.
Un hermoso orquidiario con una muestra de especies cubanas y otras plantas exóticas es uno de sus espacios más visitados, áreas de desarrollo de cultura urbana y centro de elaboración de compost e humus de lombriz, a partir de diferentes residuos orgánicos generados por la Quinta, y un pequeño zoológico donde están representados aves exóticas y otros ejemplares de la fauna cubana.
Los especialistas de este centro junto a la sociedad Patrimonio Comunidad y Medio Ambiente trabajan en la atención a las palomas de nuestras plazas y en la desparasitación de mascotas.
Es esta la razón por la cual este paradisiaco rincón de La Habana, es el lugar de encuentro predilecto para niños, jóvenes, adultos y ancianos, los que disfrutan en sus parques del placer una vida sana y el contacto con la naturaleza, justo en el mismo corazón de la capital cubana.