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“Huracanes y septiembre”

Dr. José Rubiera
07 September 2022 6:27am
“Huracanes y septiembre”

Les he venido comentando que septiembre es el mes en que se alcanza la mayor frecuencia de huracanes y tormentas tropicales de la cuenca del Atlántico en las estadísticas de muchos años, o sea, de la climatología de los ciclones tropicales en esta vasta área geográfica que comprende, no solo el Atlántico del Norte, sino el mar Caribe y el golfo de México.

Un ejemplo de cómo influye septiembre lo tenemos en la actual Temporada Ciclónica o de Huracanes de 2022, hasta ahora pobre. Como recordarán, solo había habido tres tormentas tropicales débiles en el transcurso de los meses de junio y julio, y ningún ciclón tropical en agosto, algo notable en el lapso de los últimos 30 años. En 60 días no hubo ninguna tormenta tropical o huracán.

Imagen de satélite de hoy 7 de septiembre de 2022.
Imagen de satélite del 7 de septiembre de 2022.

 

Pero sucede que llega septiembre y surge “Danielle”, un huracán que no ocurrió en bajas latitudes ni tampoco de ondas tropicales africanas, como debía esperarse, sino de una baja no tropical en el Norte del Atlántico, llegando a ser el primer huracán de la Temporada. Aguas superficiales del mar más cálidas que lo normal, entre 26 y 27 grados Celsius y vientos débiles en la vertical sobre el área, proporcionaron las condiciones apropiadas.

Pocos días después, esta vez de una onda tropical que había salido de África unos días antes, tras batallar con aire algo seco y vientos desfavorables en la vertical al inicio, se convirtió en la tormenta tropical  “Earl”, y este miércoles 7 de septiembre en el segundo huracán de la Temporada.

Obsérvese como el movimiento de los sistemas responden a la posición y fortaleza del anticiclón oceánico. En este caso, más débil y situado más al Norte que o normal.
Obsérvese como el movimiento de los sistemas responden a la posición y fortaleza del anticiclón oceánico. En este caso, más débil y situado más al Norte que o normal.

 

Pero hay otra onda tropical que pasó por las islas de Cabo Verde y tiene potencialidad de ser un cicló tropical, mientras que otra ha salido hoy de África.

¿Por qué esa activación en septiembre, aunque no haya sido hasta ahora notable? Hay varios elementos. En primer lugar, ya desde la segunda quincena de agosto se va debilitando el polvo del Sáhara en el Atlántico; y en segundo lugar, el retraso en el calentamiento del agua, debido a su mayor capacidad calorífica, hace que la temperatura superficial del agua (TSA) sea mayor en septiembre que en junio y agosto en la franja tropical del Atlántico. También, con el apogeo de la época de lluvias en la zona del África sub-sahariana, con el monzón africano, se producen ondas tropicales más activas, que emergen con mayor frecuencia a las aguas del Atlántico.

Sin embargo, los sistemas ciclónicos formados hasta ahora han tomado rumbo al Oeste-noroeste, después al Noroeste y entonces al Norte, librando así al mar Caribe, por ahora, de su influencia directa. Eso ya depende enteramente del Anticiclón del Atlántico.

La fortaleza y localización, y su integración en uno o dos centros anticiclónicos, tienen una gran importancia en la trayectoria de los ciclones tropicales en septiembre. En el caso actual, el Anticiclón del Atlántico está más débil y su centro está localizado más al Norte de lo normal.

Un anticiclón atlántico fuerte, robusto y elongado al Oeste, ocasionaría trayectorias muy al oeste u oeste-noroeste desde las costas africanas hacia el Caribe. Por suerte eso no ha estado pasado hasta ahora este año. Esa es la forma en que se generan fuertes huracanes Categoría 5 en el Atlántico, que irrumpen en el mar Caribe, ocasionando grandes desgracias en las Antillas menores, Puerto Rico y la República Dominicana mayormente. Los españoles lo sabían, por ellos en las misas de Puerto Rico y La Española se rezaba una oración llamada “Ad Repelendas Tempentatis” en el mes de septiembre, pero no en agosto ni octubre, ni en cualquier otro mes. Esto no está ocurriendo en la presente Temporada.

Anomalía de la Temperatura Superficial del Mar el 5 de septiembre de 2022. Obsérvese que las mayores anomalías se encuentran en el Atlántico Norte. No es de extrañar la formación del huracán “DANIELLE” en esas latitudes fuera del trópico.
Anomalía de la Temperatura Superficial del Mar el 5 de septiembre de 2022. Obsérvese que las mayores anomalías se encuentran en el Atlántico Norte. No es de extrañar la formación del huracán “Danielle” en esas latitudes fuera del trópico.

 

Lo que está ocurriendo es que el Anticiclón del Atlántico, al estar situado más al Norte y ser más débil, muestra un canal hacia el Noroeste y Norte creado por su borde occidental. Entonces, como ha estado pasando hasta ahora, las tormentas tropicales que se formen, irán transitando por ese canal, no entrando al mar Caribe.

Pero esta anomalía del patrón atmosférico tiene otra consecuencia, e importante: las anomalías positivas (mayor calentamiento) de la Temperatura Superficial del Mar están más altas en el Norte que en la zona tropical. Esto ha sido un factor de patrón atmosférico oceánico importante en el análisis de la pobre actividad de la presente temporada, a pesar de los factores favorables existentes, como La Niña, que han dado lugar a pronósticos de una temporada muy activa.

Pero esta situación podría cambiar y activarse de verdad el Atlántico si un anticiclón más fuerte se estableciera para la semana próxima, y así lo muestran los modelos de pronóstico. Habría que ver si esto será así. De lo contrario, en el resto de septiembre la actividad ciclónica seguiría siendo relativamente pobre como hasta ahora. Pero si se cumplen esos pronósticos de los modelos, el Atlántico podría activarse, quizás en forma febril, en lo que resta de temporada, siendo septiembre un mes clave.

Para los próximos días y semanas, la implicación de esto que he dicho con la llegada de tormentas tropicales y huracanes al Caribe es clara. En esta área, por supuesto, siempre hay que permanecer alerta mientras dure la Temporada Ciclónica, pero aún más con estas perspectivas que les conté.

Pero, como siempre digo, y con el mejor de los pensamientos, ojalá que el Caribe siga tranquilo, pues un huracán no hace ninguna falta.

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