Zonas Creativas, nuevo programa conjunto entre Italia y Cuba

La Habana y Matanzas son el escenario de una ambiciosa iniciativa lanzada hoy con el objetivo de revitalizar las economías culturales y creativas de estas ciudades. El programa Zonas Creativas, impulsado con el apoyo de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), busca transformar el panorama cultural de estos territorios a través de la valorización del patrimonio histórico y la creación de nuevas oportunidades económicas.
Con un enfoque en municipios clave como Centro Habana, La Habana Vieja, La Habana del Este y Matanzas, el proyecto no solo prioriza la protección del patrimonio, también fomenta el emprendimiento y fortalece las industrias creativas. Según la AICS, esta propuesta está diseñada para integrar estrategias de desarrollo local y generar un ecosistema creativo sostenible que conecte tanto al sector público como al privado.
Patricia Rodríguez, directora del Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), destacó el potencial de esta colaboración: "La Habana es una ciudad llena de historia y cultura, y nuestra meta es aprovechar ese patrimonio para impulsar un desarrollo sostenible. Esta cooperación, que comenzó en los años 90, ha sido clave en nuestro camino hacia un futuro más inclusivo y próspero".
El programa apunta a beneficiar directamente a más de 3 000 jóvenes, mujeres emprendedoras, promotores culturales y gestores de proyectos, con un énfasis especial en la inclusión y el fortalecimiento de capacidades locales. Antonio Festa, director de la AICS, subrayó que los 3 millones de euros destinados a este proyecto, junto con alianzas estratégicas con ONG italianas como COSPE, ARCS y CISP, buscan generar un impacto duradero en el empleo y la sostenibilidad de los proyectos culturales en Cuba.
"Zonas Creativas es un ejemplo claro de cómo la cooperación internacional puede ser un motor para el desarrollo de las industrias culturales y creativas en contextos locales", añadió Festa.
El proyecto cuenta con la participación de entidades cubanas como la Oficina del Historiador, el Centro Félix Varela y la Oficina del Conservador de Matanzas, así como de organizaciones italianas, lo que asegura una gestión sólida y multidimensional del patrimonio cultural.
Este esfuerzo no solo pone en valor los tesoros históricos de las ciudades, sino que también abre el camino para que la cultura se convierta en un pilar económico, alineando tradición y modernidad. En palabras de Rodríguez, la clave está en "valorar más el centro histórico como un pilar fundamental para un futuro inclusivo y sostenible."