La Habana se consolida como principal destino de Cuba
A pesar de las crecientes dificultades económicas que enfrenta Cuba, La Habana continúa como el principal polo de recreo y atractivo turístico para quienes viajan con fines vacacionales. Así lo destacan guías y expertos del Ministerio de Turismo (Mintur), quienes subrayan las bellezas de la ciudad y la riqueza histórica acumulada en muchos de sus rincones.
Este año, en noviembre, la capital celebrará los 507 años de su fundación, un acontecimiento que atrae a numerosos visitantes interesados en recorrer sus calles, conocer sus tradiciones y comprender la manera en que los cubanos enfrentan sus desafíos cotidianos. Durante las celebraciones, las miradas se dirigirán a las fortalezas coloniales, espacios que resaltan por su conservación y que se han convertido en escenarios ideales para fotografías y las populares selfies.
Entre estas fortalezas destacan La Punta, dedicada a la arqueología; El Morro y La Cabaña, que acogen ferias y visitas turísticas; y La Chorrera, vinculada a la gastronomía. Estos sitios constituyen puntos de visita imprescindibles para quienes llegan a la capital cubana. Fundada el 16 de noviembre de 1519, La Habana exhibe con orgullo sus fortalezas coloniales, creadas para proteger la Villa de San Cristóbal de La Habana de los ataques de corsarios y piratas.
El Castillo de los Tres Santos Reyes del Morro es uno de los ejemplos más emblemáticos. Ubicado sobre una alta roca a la entrada de la bahía, sus obras comenzaron en 1589 y concluyeron en 1630. Con forma de polígono irregular, murallas de gran grosor y baluartes defensivos, se eleva a 40 metros sobre el nivel del mar. En 1762 enfrentó a la escuadra inglesa que logró apoderarse de la fortaleza y desde allí facilitó la toma de La Habana, ocupación que se extendió hasta el 6 de julio de 1763. Hoy, los viajeros distinguen su torre de 10 metros y su faro marítimo, que ha evolucionado desde el uso de leña en sus inicios, pasando por aceite en 1819, acetileno en 1928 y electricidad desde 1945.
Otro referente es el Castillo de la Real Fuerza, cuya construcción comenzó en 1558 y concluyó en 1578. La Punta, levantada en un saliente entre 1590 y 1600, junto con El Morro, creó un fuego cruzado contra los atacantes. Por su parte, el Castillo de San Carlos de La Cabaña comenzó a erigirse en 1763 por orden de Carlos III, con una plaza de 700 metros de largo y murallas de 450 metros de extensión.
Estas fortalezas, conservadas a lo largo del tiempo, se han convertido en espacios soñadores, escenarios para fotografías y símbolos de la historia de La Habana. En el marco de los cinco siglos de la ciudad, cobran un realce especial y refuerzan el papel de la capital como destino turístico de relevancia internacional.




