Mujeres Cubanas del Vino: 15 años llevando la cultura del vino a la mesa familiar

Redacción Exce…
09 October 2025 6:51am
Mujeres Cubanas del Vino: 15 años llevando la cultura del vino a la mesa familiar

Desde su fundación el 8 de marzo de 2010, Día de la Mujer, Mujeres Cubanas del Vino se ha consolidado como un referente de la cultura vitivinícola en Cuba, con un enfoque inclusivo y sociocultural. Fundado por Odalys Morejón López y Gilda Núñez, entre otras profesionales del giro gastronómico, y liderado actualmente por Bárbara Betancourt Bernal, el proyecto ha trascendido los límites del elitismo asociado al vino para llevarlo a la vida cotidiana de las familias cubanas.

Con motivo de la recién concluida Fiesta del Vino en el Hotel Nacional, Excelencias conversó con estas tres grandes mujeres:

Bárbara, ¿cómo describirías el propósito del proyecto y a quiénes está dirigido?

Bárbara Betancourt Bernal: Es un proyecto sociocultural sin fines de lucro, destinado a las amantes del vino y a somelieres profesionales. Nuestro objetivo es llevar la cultura del vino a la familia cubana, para que puedan disfrutarlo en la mesa, ya sea con ajiaco, tostones, ropa vieja o picadillo. Ese ha sido siempre el emblema del proyecto.

¿De dónde surgió la inspiración para crear un proyecto como este?

Odalys Morejón López: La idea nació gracias a la profesora Miriam Alfonso, quien organizaba catas casi todas las semanas. Participábamos activamente en sus actividades culturales y, en una conversación con ella, surgió la idea de crear un proyecto que involucrara a todas las mujeres de la familia cubana, para llevar la cultura del vino a la mesa del hogar. Queríamos que dejara de ser una actividad exclusiva de élites y que se insertara en la comunidad.

Gilda Núñez: Además, todas trabajábamos en la compañía Habaguanex SA., en la parte de restauración gastronómica, así que ya nos conocíamos. Miriam impulsó la idea de una asociación exclusivamente femenina, y poco a poco se fueron sumando sommelieres de provincias como Pinar del Río, Santa Clara y Matanzas. Incluso Gisela Pérez, una sommelier que vive en Noruega y fue alumna de Miriam, nos apoyó en la redacción y desarrollo del proyecto.

¿Y cuándo comenzó todo?

Odalys: El 8 de marzo de 2010, así que el próximo año cumpliremos 16 años. La época de mayor actividad fue durante la COVID, cuando creamos un grupo de WhatsApp que mantuvo viva la interacción semanalmente con actividades como catas virtuales, e hicimos charlas acerca de la relación del vino con determinados aspectos de la vida cultural, como la literatura, el cine, y también con la cubanía.

El vino es un sector elitista. ¿Cómo sostienen el proyecto?

Bárbara: Las bodegas han sido fundamentales. Algunas que nos apoyan son Freixenet, Pucara, Torres, ProChile, Roqueta Origen, Vallformosa y empresas cubanas como Havana Club y Cuba Ron. Gracias a su colaboración, el proyecto ha podido mantenerse y seguirá adelante. También hemos contado con el apoyo de restaurantes, tanto del sector estatal como privado, para la organización de los eventos. Sin ellos, tampoco sería posible.

He notado que hay muchas jóvenes involucradas. ¿Cómo logran inspirarlas?

Gilda: Muchas son familiares de miembros del proyecto; la tradición se transmite en la familia cubana. También participan profesionales que no trabajan directamente con el vino, como abogadas, doctoras, ingenieras y emprendedoras. Al ver el proyecto en redes sociales, se enamoran de inmediato.

¿Cuántos miembros tienen actualmente?

Bárbara: Tenemos alrededor de 140, incluyendo a quienes residen en el extranjero. Nunca las olvidaremos, porque han sido parte fundamental del proyecto en Cuba.

¿Algo más que quieran agregar?

Odalys: Quiero destacar la figura de Miriam Alfonso, la fuerza inspiradora del proyecto. Sin ella, nada de esto hubiera sido posible; aglutinó, organizó y aportó su conocimiento en cultura del vino. Aunque actualmente no reside en Cuba, su legado sigue presente.

Más que un proyecto sobre vinos, Mujeres Cubanas del Vino se ha convertido en un movimiento de empoderamiento femenino, donde profesionales de distintos sectores, se unen para difundir la cultura del vino, transmitiendo estos conocimientos a sus familias y comunidades. A lo largo de 15 años, ha demostrado que la pasión, la educación y la colaboración son los ingredientes clave para transformar la percepción del vino en Cuba.

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