Fortaleza de Jagua, símbolo histórico de Cienfuegos

Redacción Exce…
26 August 2026 10:56am
Fortaleza de Jagua

La Fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua, conocida como Castillo de Jagua, mantiene desde hace casi tres siglos su presencia imponente en la entrada de la bahía cienfueguera, como guardián de la costa sur del país, y es un atractivo turístico para quienes deciden conocer la llamada Perla del Sur cubano.

El rey Felipe V de España ordenó su construcción en la década de 1740, y en 1745 quedó concluida bajo el diseño del ingeniero militar francés Joseph Tantete Drubuiller. La edificación, levantada en piedra caliza, combina rasgos de la arquitectura medieval europea con adaptaciones al entorno americano. Cuenta con dos niveles, un foso seco, un puente levadizo aún en funcionamiento y una garita abovedada.

Antes de su existencia, la bahía fue escenario de incursiones de filibusteros como Jacques de Sores, Francis Drake y Henry Morgan. Con la fortaleza en pie, sus ataques fueron repelidos en varias ocasiones, en coordinación con el Castillo de San Pedro de la Roca en Santiago de Cuba. En 1762, durante la ocupación inglesa de La Habana, el inmueble sirvió como sede del mando militar español.

Tras perder su función defensiva, el Castillo de Jagua fue declarado Monumento Nacional en 1978. Desde 1998 acoge un museo polivalente que exhibe colecciones de armas y objetos de los siglos XVII y XVIII, y recibe cada año a miles de visitantes nacionales y extranjeros. Su construcción con mano de obra esclava lo convierte en un testimonio de la historia social y militar de la isla.

La Unesco lo incluyó en 2005 en la lista de Patrimonio de la Humanidad, reconocimiento que subraya su valor arquitectónico y estratégico en el Caribe colonial. La leyenda de la Dama Azul, que según la tradición atemorizaba a la guarnición, forma parte de la memoria colectiva asociada a esta fortaleza.

El Castillo de Jagua integra el sistema defensivo colonial que España levantó en Cuba entre los siglos XVI y XIX. En La Habana destacan el Castillo de la Real Fuerza y la Fortaleza de La Cabaña, mientras en Santiago de Cuba se conserva el Castillo de San Pedro de la Roca, reconstruido tras la invasión inglesa de 1662 y posteriores terremotos. En Matanzas, el Castillo de San Severino, iniciado en 1693 y concluido en 1745, completa este conjunto de obras que marcaron la estrategia militar del archipiélago.

 

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