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Periodistas cubanos en tiempos de coronavirus (Parte I)

Claudia Gómez
29 April 2020 5:47pm

Cuando por estos días el tema recurrente, una y otra vez, es la pandemia que nos forzó a detener nuestras vidas; cuando en todo momento escuchamos que el aislamiento social y para ello quedarnos en casa, es lo más importante; cuando leemos, escuchamos y vemos noticias alarmantes en todo el mundo, y conocemos más de ese contingente cubano de batas blancas que viajan a diferentes latitudes para brindar su apoyo y ayuda ante la Covid-19; me surge una pregunta:

¿Por qué poco se habla de ese otro cubano igual de importante; de esa persona que no solo en Cuba, sino también en diversas partes del mundo, combate desde la pluma a la COVID-19: el periodista?

Son varios los testimonios que he recibido de colegas que cumplen la difícil tarea de reportar sobre la actualidad, lo mismo desde el exterior que desde Cuba; a quienes toca escribir sobre esta letal pandemia que, sin rostro, nos pone en riesgo a todos.

Unos optan por hacer su trabajo desde casa, no solo porque es lo más prudente, sino porque realmente el país en el que prestan misión se los permite.

A otros, muchas veces, les toca la arriesgada tarea de salir a las calles de esas naciones en busca de la información, o para cubrir actos y situaciones determinadas; aun cuando salir, no es conveniente.

Tal es el caso de la colega Maylin Vidal, quien desde Argentina comparte su experiencia, en exclusiva para Excelencias News Cuba.

Argentina-Covid19  Como todos los corresponsales que hacen periodismos en condiciones adversas, enfrentar una pandemia como esta, al igual que un terremoto, una explosión política, o un golpe de Estado, deben estar a la altura pues las circunstancias lo ameritan, e informar sobre todo con cautela y con sinceridad, en este caso, sobre una pandemia que nos afecta a todos.

 En mi caso particular, en Argentina la vida te cambia 180 grados y tienes que valerte de la creatividad para llevar al lector, lo más real y preciso posible, los acontecimientos. Además de reportar siempre con el cuidado que se requiere para evitar contraer el virus, o en condiciones adversas por el riesgo que implica estar en la calle, en estos días de pandemia, y gracias a las nuevas tecnologías -muy diferentes a años atrás- podemos llevar adelante el trabajo de la mejor manera posible, con la ayuda de muchas fuentes.

Herramientas como las redes sociales se fortalecen en estos tiempos y nos valemos de ella, muchas veces para poder hacer entrevistas, establecer contactos, y sobre todo acceder a muchas fuentes de primer orden.

Recientemente fui parte de una experiencia virtual; una de una conferencia de prensa en la red social Zoom, con representantes del Grupo de Puebla, que reunió a más de 40 líderes de 14 países, entre ellos 10 expresidentes, excancilleres, y otras personalidades.

Vía internet, estuvimos dialogando desde México, Bolivia, Brasil, España, Chile, o Argentina, más de una veintena de periodistas conectados a la par con otra decena de personalidades.

Y qué decir del factor distancia en temas de familia, a veces no saber cómo están, la preocupación, la lejanía, unido a otros retos importantes como los de administrar una corresponsalía. Sinceramente creo que el periodismo y nosotros los periodistas estamos preparados para tiempos de pandemia, de guerra, de circunstancias; y siempre estaremos ahí en la línea de fuego, al pie del cañón, en todo momento.

Otro colega también de misión, esta vez un poco más distante geográficamente, nos hace llegar su testimonio desde Etiopía: Rafael Arzuaga

Etiopía-Covid19En estos tiempos de Covid-19 el trabajo se nos hace complicado. Antes de optar por salir a las calles en busca de la noticia, te vales de las fuentes, esas que has ido reuniendo desde que llegaste al país, e incluso de aquellas que reunieron quienes te precedieron, y que en situaciones como esta, son de gran ayuda

Lo peor de esta pandemia, es que limita tus movimientos y el contacto con la gente, lo que considero es la mejor fuente de un trabajo periodístico.

Si no salgo, por ejemplo, no puedo decir que en Etiopía no hay pánico por la enfermedad o que hay poca percepción de riesgo, a pesar de todo lo que hace el gobierno para concienciar a las personas.

Las conversaciones telefónicas o chats ayudan a continuar trabajando, pero, según mi parecer, enfrían la comunicación que sirve de base al texto periodístico. Cada vez que debo salir a conversar con alguien para hacer mi trabajo, pues corro el riesgo de contagiarme.

Ya me ha pasado más de una vez (además de que debo cumplir con los pagos de la corriente, el internet y eso es también otro riesgo). Debía escribir un servicio especial para mi Agencia y conversé con varias personas alrededor de donde vivo, para evitar el transporte. Ninguna de ellas estaba protegida, salvo un señor. Yo tenía nasobuco y guantes, pero mis interlocutores y no.

De esto hace ya varios días. El texto ya fue publicado y hasta el momento no tengo ningún padecimiento, pero… Salir en estos tiempos, además, implica otro riesgo, el de la seguridad.

Muchos te niegan servicios y hasta te ofenden (yo he visto ofensas de palabras, no agresiones físicas, aunque hay extranjeros aquí que sí se quejaron de agresiones físicas). Y eso que yo paso por etíope, pero si llevo nasobuco y guantes, pues se alejan de ti y, como te dije, te niegan servicios (eso pasaba mucho al principio, ya no, porque el primer ministro ha dicho más de una vez que la enfermedad no tiene nacionalidad, edad o sexo).

No puedo decir que los periodistas corremos el mismo riesgo que los médicos. Eso sería una egolatría y una injusticia. Pero sí estamos expuestos. Pienso en mis colegas en Italia o en Ecuador, por ejemplo, donde la situación es peor y ellos tienen que investigar y contar lo que allí sucede.

Para nadie debe ser difícil imaginar, cuán complicada es la labor del periodista, más en el contexto actual. Para ustedes y por ellos realizamos este material en dos partes, y esperamos poder reunir muchos más testimonios de nuestros colegas y amigos, que hacen periodismo en tiempos de coronavirus.

 



 

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