10 rincones de Cuba para jurarse amor eterno este San Valentín
Cuba no es solo un destino; es un estado de ánimo. Con su pátina de nostalgia, su luz dorada y esa cadencia musical que parece latir desde el asfalto, la isla se convierte en el escenario perfecto para quienes buscan algo más que una cena convencional. Para este 14 de febrero, día de San Valentín, hemos seleccionado diez experiencias que elevan el romance a la categoría de arte.
1. El Malecón: El sofá de La Habana al atardecer
No hay lugar más democrático ni más poético. Recorrer los ocho kilómetros de este muro de piedra en un Chevrolet descapotable de 1955 es retroceder en el tiempo. La clave es llegar justo cuando el sol comienza a teñir de naranja las fachadas neoclásicas.
El toque extra: Contratar a un trío de cuerdas local para una serenata privada frente al mar.
2. La Guarida: Un festín para los sentidos
Ubicado en un palacete semiderruido de Centro Habana, este "paladar" es leyenda. Subir su majestuosa escalera de mármol es entrar en un set de cine. Su cocina de autor y su terraza Mirador ofrecen una de las cenas más exclusivas del Caribe.
Por qué ir: Es el equilibrio perfecto entre la decadencia arquitectónica y el lujo gastronómico que puedes consultar en La Guarida Habana.
3. Cayo Santa María: Intimidad en el paraíso
Para las parejas que buscan desconectar del mundo, los resorts de este cayo ofrecen cenas "pie en arena". El Meliá Las Dunas suele organizar eventos temáticos donde las antorchas y el sonido del Atlántico son los únicos testigos.
4. Valle de Viñales: Romance entre mogotes
Si el mar no es tu prioridad, el occidente cubano ofrece el verde intenso de Pinar del Río. Cenar en el Balcón del Valle permite observar cómo la bruma de la tarde cae sobre las plantaciones de tabaco, creando una atmósfera mística y relajada.
5. El Cocinero: Diseño y vanguardia
En el Vedado, la antigua chimenea de una fábrica de aceite marca el lugar del rooftop más cool de la capital. Es el sitio ideal para parejas jóvenes que buscan cócteles de diseño y una transición fluida hacia la noche cultural en la vecina Fábrica de Arte Cubano.
6. Trinidad: Un vals colonial
Caminar por las calles empedradas de Trinidad bajo la luz de los faroles es lo más parecido a vivir en el siglo XIX. Las cenas en los patios interiores de las casonas coloniales, como en el Restaurante Museo 1514, ofrecen una elegancia que el tiempo no ha podido borrar.
7. Atardecer en Catamarán por Cayo Largo del Sur
Pocos planes superan la exclusividad de un yate privado navegando hacia el ocaso. Las aguas de Cayo Largo son de un azul turquesa casi irreal, ideales para un brindis con champán antes de que salgan las estrellas.
8. Castillo de los Tres Reyes del Morro
La historia también puede ser romántica. Ver la ceremonia del Cañonazo de las nueve desde la otra orilla de la bahía, con el faro iluminando intermitentemente sus rostros, aporta una mística antigua que pocos lugares en el mundo poseen.
9. Varadero: Lujo a la orilla del azul
No todo es masividad en la playa más famosa de Cuba. Hoteles como el Iberostar Selection Varadero crean experiencias de "Gourmet Dining" privadas en la orilla, alejadas del bullicio, con menús diseñados específicamente para San Valentín.
10. Vistamar: Cenar sobre el arrecife
En la zona residencial de Miramar, este restaurante tiene una terraza donde el mar rompe literalmente bajo tus pies. Es una experiencia inmersiva donde el salitre y el sonido de las olas se convierten en los mejores aliados de una declaración de amor.




