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Padura y la lengua de Cervantes

Josefina Pichardo
23 April 2026 7:16am
Leonardo Padura Fuentes (La Habana, 9 de octubre de 1955), impartió la conferencia “Cómo se escribe una novela”, que tuvo lugar el pasado viernes 17, en la Galería Cairostudio de El Vedado capitalino, auspiciada por la Academia Cubana de la Lengua, Aurelia Ediciones y la Embajada de España.

Dos trascendentales acontecimientos relacionados con nuestro idioma celebramos por estos días: el Día del Idioma Español en las Naciones Unidas, el 23 de abril, y el centenario de la Academia Cubana de la Lengua, el 19 de mayo.

A propósito de esta última, y como suerte de preámbulo de la conmemoración de la primera, el célebre escritor, periodista y guionista cubano, Leonardo Padura Fuentes (La Habana, 9 de octubre de 1955), impartió la conferencia “Cómo se escribe una novela”, que tuvo lugar el pasado viernes 17, en la Galería Cairostudio de El Vedado capitalino, auspiciada por la Academia Cubana de la Lengua, Aurelia Ediciones y la Embajada de España.

Con el propósito de concienciar al mundo acerca de la historia, la cultura y el uso del español como idioma oficial, se celebra anualmente el Día Mundial del Idioma Español el 23 de abril, en honor al legado de Miguel de Cervantes Saavedra, fallecido ese día, en 1616.

Este encuentro forma parte de la jornada de actividades que, hasta el mes de octubre, conmemorará el centenario de la Academia Cubana de la Lengua, de la cual Padura es miembro de número desde 2018.

Centenario Academia Cubana de la Lengua

Fundada el 19 de mayo de 1926, y ubicada actualmente en el edificio Santo Domingo, en La Habana Vieja, la Academia Cubana de la Lengua –organización no gubernamental—, cuyo primer director fue el filósofo y escritor Enrique José Varona, es el organismo rector de la norma y el uso de la variante cubana del español. Agrupa a escritores, críticos, lingüistas y profesores: los más destacados intelectuales por su contribución al fomento de la lengua española en Cuba.

La Academia Cubana de la Lengua pertenece a la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en 1951, que agrupa a las 23 corporaciones de América, España, Filipinas y Guinea Ecuatorial.

Apuntes de la conferencia “Cómo se escribe una novela”

Leonardo Padura Fuentes (La Habana, 9 de octubre de 1955), impartió la conferencia “Cómo se escribe una novela”, que tuvo lugar el pasado viernes 17, en la Galería Cairostudio de El Vedado capitalino, auspiciada por la Academia Cubana de la Lengua, Aurelia Ediciones y la Embajada de España.

El contenido de la conferencia forma parte de un libro que Padura tiene en proceso, y es utilizado como base para talleres sobre el tema que el autor imparte en distintos países o en plataformas. Contó con una nutrida asistencia que colmó el espacio previsto, más allá de sus paredes, entre los cuales se encontraban embajadores de varios países, académicos de la Academia Cubana de la Lengua, intelectuales y público seguidor del célebre escritor.

Coinciden las más autorizadas fuentes que Leonardo Padura clasifica entre los más importantes escritores contemporáneos de Cuba y de Hispanoamérica, en tanto es el autor cubano más vendido en el mundo; sus libros se catalogan como verdaderos sucesos.

Traducido a más de 20 idiomas, lo han hecho un autor imprescindible sus quince novelas (la última, Morir en la Arena, 2025), entre las que particularmente destacan la tetralogía Cuatro estaciones, saga policiaca del detective Mario Conde, y El hombre que amaba a los perros, amén de libros de cuentos, ensayos, artículos, reportajes, entrevistas, guiones cinematográficos…

Lo honra casi una treintena de distinciones recibidas en distintos puntos del orbe, tales como cinco doctorados Honoris Causa, Premio Princesa de Asturias de las Letras (España), Orden de las Artes y las Letras de Francia, Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza (España), Premio Nacional de Literatura (Cuba), Mejor policiaca traducida (Alemania), Mejor policiaca (Austria), Premio Francesco Gelmi di Caporiaco (Italia)…

En 17 pasos divide Padura los principales elementos esenciales que deben considerarse para escribir una novela, que van desde la concepción de la novela en sí y las ideas iniciales hasta el reto que implica para un escritor haber llegado al final de la obra.

Vale la pena resaltar algunas reflexiones del escritor. Respecto al tema de que sus libros se piratean en los sitios cubanos afirma que “eso, que puede ser una pérdida, un problema para cualquier autor de cualquier parte del mundo, para mí al final se convierte en una satisfacción, porque es la manera en que muchos de ustedes puedan tener acceso a mis libros (…) creo que hay una sed de belleza, una necesidad de conocimiento, de informarse, de cultivarse, de tener la satisfacción estética de compartir obras de arte entre la gente en Cuba, algo que es muy importante en cualquier sociedad”.

“Antes de intentar escribir una novela parece necesario saber por qué hemos decidido escribir precisamente una novela. Y para saberlo resulta útil también saber qué es una novela.

“El novelista es un mentiroso con patentes para ejercitar los más diversos engaños (…) la novela y la mentira siempre van de la mano (…) un ejercicio en el que se valida y se acepta la mentira, novelescamente, pero no se debería engañar arteramente. Ese es un principio ético y estético que yo he seguido en mi trabajo como novelista. Hay ficción, invención, manipulación, porque son novelas y sin esos componentes no serían novelas”.

“Cada uno de nosotros tiene muchas ideas, uno piensa todo el tiempo, pero si eres novelista, lo que resulta indispensable es tener esa idea precisa de la que sabes que puede salir una novela (…) Antes o justo al comenzar la escritura, uno debe saber a dónde quiere llegar (…) El argumento es un elemento de la mayor importancia a la hora de escribir una novela, pues en él confluyen todos los componentes objetivos.

“Al saber quiénes son nuestros personajes ya podemos empezar a establecer las relaciones entre ellos y con esas relaciones, establecer conflictos”.

Entre los pasos siguientes, resaltó que hay que precisar el narrador, que “implica saber quién va a contar la historia y cuándo ocurrió la historia, o si está ocurriendo o incluso si ocurrirá en el futuro”, así como el tiempo verbal, que “implica la estrecha conexión entre el narrador, el personaje protagónico y la persona narrativa”.

Para Padura, “el tono es el color de la novela (…) es el sello que distingue a una novela, el que le imprime el creador individual al texto y lo convierte en una obra de arte (…) pudiera ser definido como el estilo de la novela, no el estilo del escritor sino el estilo de esa obra”, y la verosimilitud, “en cambio, es un ejercicio estético y depende de la coherencia del contexto en que se ubican los hechos y los personajes, de la sensación de realidad”.

“La manipulación del lector es una necesidad (…) El novelista es un artista (…) y pretende que el lector lo siga en su aventura. No estamos ya hablando de técnicas, sino de la capacidad del novelista”. Entre los pasos finales, Padura le concede gran connotación a hacer una justa selección del llamado “lector crítico” que “debe ser una persona en cuyo juicio artístico confiemos plenamente”.

Trascienden sus consideraciones de que “el escritor que empieza a trabajar una novela es diferente al que la concluye; hay una razón muy elemental: el que la termina es un escritor que ha terminado una novela, otra novela”, y de que “cada novela es en sí una experiencia única, pues cada novela es un acto de creación único”.

Concluye que se trata de “crear un mundo, porque una novela es un mundo que hemos creado. Para que el mundo funcione, debemos darle una lógica y saber construirlo. Ese mundo es con lo que se queda el lector, es lo que nos marca, el resto es anécdota”.

Cerró su magistral disertación con un mensaje que cierra el ciclo, el último paso: “el gran reto del novelista siempre es el mismo, escribir la mejor novela que uno sea capaz de escribir en el momento en que la escribe. Yo personalmente siempre me reto (…) El día que el novelista pierda esa ambición, lo mejor que puede hacer es dedicarse a otra cosa, pero no a escribir novelas. Sin ambición, sin retos, no hay gran arte. Y no es que uno logre siempre hacer gran arte, pero debe proponérselo porque a veces de ese propósito llegan las recompensas”.

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