FITCuba 2019: Una feria donde Excelencias le lleva a las alturas

Globo Excelencias

La magia de los vuelos en globos aerostáticos históricamente ha seducido a millones de personas en el planeta. Sin embargo, en Cuba, este entretenimiento está condicionado por el recuerdo de un toldero habanero llamado Matías Pérez de hace más de 160 años.

Desde 2018, la empresa española WTB (Windtrotters Balloons), el Grupo Excelencias, la agencia Ecotur y el Club de la Aviación han hecho posible la realización de esos viajes en la isla, que ahora se ha convertido en una extraordinaria aventura.

En FITCuba 2019, nuevamente, Excelencias aspira a borrar los malos recuerdos asociados a Matías Pérez.

Ahí inicia esta experiencia en Cuba. ¿Cuál es nuestra oferta? Un viaje en globo con las vistas más épicas de la bahía habanera, adornado por el encanto histórico de la fortaleza de San Carlos de La Cabaña.

La actividad dura alrededor de una hora. La velocidad no excede los 20 km/h. ¿Lo mejor? Que se ha vivido algo diferente, el viajero percibe el paisaje desde una perspectiva y llega a donde pocos han llegado.

PARA ENTENDER LA HISTORIA

Lejos estuvo el célebre Matías Pérez de ser el primero en volar por los cielos de Cuba montado en un globo aerostático. Antes que él unos cuantos se remontaron en busca de las nubes y con mejor suerte.

En Cuba los globos aerostáticos comenzaron a ser conocidos en 1796. Todo indica que el primer aeronauta en esta tierra fue el francés Eugenio Robertson. El 19 de marzo de 1829 se elevó desde la Plaza de Armas de La Habana y cayó en un potrero cerca de Nazareno.

En 1830 lo hicieron Virginia Marotte, proveniente de Nueva Orleans, y el galo Adolfo Theodore, quien realizó tres subidas. Le siguió el cubano José Domingo Blinó con dos (1831 y 1833). Después vendrían, entre 1842 y 1856: Hugo Parker, William Paullin, Victor Verdalle y Boudrias de Morat. Eugene Godard destacó por realizar con éxitos varias ascensiones

Sin embargo, solo el llamado Rey de los Toldos, portugués de nacimiento, pero ya aplatanado en la Isla, no logró sobrevivir.

Este apasionado y estudioso de la aeronáutica, que compró en 1 200 duros un globo al famoso piloto galo Eugene Godard, llamado La Villa de París, realizó una primera prueba el 12 de junio de 1856, y en la mañana del 29 repitió el ascenso para nunca más volver.

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